martes, 21 de febrero de 2012

Congreso mexicano, el más perezoso de América Latina: The Economist

REDACCIÓN ANIMAL POLÍTICO
Para toda la gente común, el año laboral comenzó durante los primeros días de enero. No así para los 500 diputados y 128 senadores del Congreso mexicano, quienes regresarán a sus curules hasta febrero.
En su edición impresa,The Economistpublica que loslegisladores mexicanos sólo trabajan 195 días al año, es decir, son los que menos días laborales tienen de todos los congresos de América Latina y, aun así, son de los mejores pagados (sólo después de los brasileños).
La publicación impresa es ruda con nuestros legisladores: “Cada vez que van a votar, lo hacen más para bloquear a los rivales que para pasar reformas”.
The Economist señala que el presidente Felipe Calderón “ha identificado muchos cuellos de botella en México” y que, sin embargo, la mayoría de sus “grandes propuestas” han fracasado en el Congreso. Y pone ejemplos.
Según The Economist, en 2007 se aprobó “una modesta Reforma Fiscal” y una Ley Electoral que favoreció a la oposición. La Reforma Energética de 2008 se diluyó y la Reforma Política “ha sido igualmente destruida” y aún está por pasar. Además, “no hay señales de la ley prometida para mejorar la competencia en el sector de las telecomunicaciones”.
Aunque hay consensos, dice la publicación británica, “el Congreso se las ingenia para estar en desacuerdo”. Por ejemplo, “todos los principales partidos políticos dicen que quieren fusionar las policías, debido al problema del crimen organizado. Sin embargo, cinco años después de la guerra contra el narcotráfico, las leyes relevantes siguen sin pasar”.
The Economist pone otro ejemplo. En 2010, Calderón propuso una Reforma Laboral “que haría las contrataciones y los despidos más fáciles”. Lo que hizo el PRI, “el partido de oposición más grande”, fue rechazarla sólo para elaborar una muy similar el año pasado.
Con todo y las reformas no aprobadas, el Congreso se fue de vacaciones en diciembre. En ese mes, los diputados nombraron a los tres consejerosdel Instituto Federal Electoral (IFE) que faltaban. Sí, dice The Economist,pero lo hicieron 14 meses tarde.
Para la elección de un ministro de la Suprema Corte de Justicia, losdiputados se tardaron “sólo” 15 meses, dice la publicación británica.
The Economist dice que el Senado ha sido “la Cámara menos obstructora”. Ahí, el PAN es la fuerza mayor y los senadores del PRI y PRD “son más reformistas” que los legisladores en la Cámara de Diputados.
“Ahí, muchos legisladores del PRI tienen deudas políticas con Enrique Peña Nieto, su candidato presidencial, quien no quiere darle al PAN ni una victoria antes de las elecciones de julio”, dice The Economist.
Sí, la rivalidad existe en toda democracia, explica la publicación inglesa. Sin embargo, “en América Latina, (el Congreso mexicano) se destaca como un mal actor”, dice a The Economist Víctor Lapuente, politógo de la Universidad de Gothenburg, en Suecia.
“Sin sorpresas, ha habido más conflicto desde que la hegemonía de un partido (el PRI) terminó. Ningún presidente ha tenido la mayoría en el Congreso, desde entonces”, publica The Economist.
Construir coaliciones es difícil en México, dice la publicación británica, que explica que “los legisladores están casados con sus partidos.Ningún político, desde el Presidente hasta los alcaldes, puede ser reelegido. Esta peculiaridad significa que los legisladores dependen de los jefes de sus partidos y no de los votantes para su próximo trabajo, por lo que es esencial que mantengan la línea de su partido (la Reforma Política de Calderón incluía la reelección, pero fue aplastada en el Congreso)”.
El 1 de julio es un día decisivo para la vida política de México. Ese día se renovarán por completo ambas cámaras del Congreso y la Presidencia de la República.
¿Qué dicen los que apoyan a Peña Nieto? Que si gana él “el estancamiento terminará, finalmente”. The Economist señala que los legisladores del PRI insisten en que la “legislación de bloqueo” se detendrá “sólo” si Peña Nieto gana. “Habrá una Reforma Laboral después de las elecciones de 2012, cuando tengamos un Presidente identificado con los principios de la Revolución”, dijo Armando Neyra, diputado del PRI, en diciembre del año pasado.
Sin embargo, otros dudan que Peña Nieto vaya a ser tan revolucionario. El priista ha reconocido que la industria petrolera y energética necesita inversión privada, cosa que ha sido bloqueada por el PRI.
The Economist señala que Peña Nieto ya hizo amistad con el sindicato petrolero, con el de maestros –el más grande de todos-, y que, además, el gigante de medios Televisa le ha dado “una cobertura amigable”.
Sí, el futuro de México es incierto, pero bueno, “los legisladores tendrán mucho tiempo para reflexionar durante sus vacaciones de verano, las cuales empiezan en abril”.

viernes, 17 de febrero de 2012

Ausentismo, rezago e impuntualidad: Así trabaja el Poder Legislativo

El reporte legislativo realizado por una asociación civil señala la poca productividad del Congreso. En la cámara de diputados hay 2 mil 094 iniciativas rezagadas, de las 2 mil 392 presentadas en dos años
ENERO 27, 2012Dulce Ramos (@WikiRamos)
En la cámaras de iputados hay 2 mil 094 iniciativas rezagadas, de las 2 mil 392 presentadas en los dos primeros años de ésta, la LXI legislatura. Entre febrero y abril de 2011, la cámara baja sólo atendió el 42.2% de los asuntos programados, y en la alta, la cifra fue de56.3%. La asistencia promedio de los diputados a las sesiones es de 85.7%  y la de los senadores, de 58.2%.
Estas estadísticas, reflejo de las dinámicas de trabajo de los legisladores, se desprenden de unestudio denominado Reporte Legislativo, hecho por la sociedad civil Integralia. La organización está dedicada al estudio y promoción de la transparencia y la rendición de cuentas y lanzará un reporte similar después de cada periodo de sesiones para “analizar el funcionamiento del Congreso mexicano y fortalecer su desempeño”.
“Reporte Legislativo ha desarrollado diversos indicadores de desempeño cuantitativos y cualitativos que permiten comparaciones a lo largo del tiempo”, dice la presentación del reporte,dirigido por Luis Carlos Ugalde, ex Consejero Presidente del Instituto Federal Electoral. En el documento, todas las cifras tienen como punto de partida el Servicio de Información para la Estadística Parlamentaria.
Las iniciativas presentadas, turnadas a comisiones y pendientes. El retraso promedio con el que empiezan las sesiones del pleno y su duración. La forma en que votan los grupos parlamentarios. Animal Político resume esas y otras variables que amplían la fotografía del trabajo que desempeñan los legisladores sesión con sesión.
Un retrato del Pleno
Allí donde los legisladores deliberan, votan iniciativas y se pronuncian sobre asuntos públicos está el primer ámbito evaluable del poder legislativo. Integralia lo define como “el espacio político más importante del Congreso en su función de vigilancia y control al Ejecutivo” y ha analizado variables como el retraso y la duración promedio de las sesiones, los dictámenes discutidos y las iniciativas presentadas.
En cuanto al inicio de las sesiones, las dos cámaras legislativas ‘cojean’ del pie de la puntualidad. Los senadores inician sus labores 1 hora 9 minutos tarde en promedio, y los diputados con 1 hora 12 minutos de retraso.
En la cámara alta, para el periodo febrero-abril 2011, la sesión más corta duró 1 hora 29 minutos, y la más larga, 9 horas y 28 minutos; lo cual indica que, en promedio, las sesiones del pleno –que se celebran martes y jueves– duran 3.42 horas.
En la Cámara de Diputados, cuyo pleno sesiona los mismos días, la sesión más corta duró sólo 45 minutos y la más larga 7 horas con 14 minutos. El promedio: 4.42 horas por sesión.
Entre los asuntos que cada cámara programa y los que atiende, hay una gran diferencia numérica. Los diputados dejaron pendientes 42.2% de los asuntos que planearon atender entre febrero y abril de 2011. Esto significa que sólo atendieron mil 770 de los 4 mil 197 programados.
En el caso de los senadores, el porcentaje de asuntos atendidos aumenta a 56.3%, pero su cantidad de asuntos programados es menor. Sólo 2 mil 501, de los cuales se atendieron mil 407.
Las iniciativas y sus temas
Juntos, diputados y senadores presentaron 853 iniciativas de ley en el periodo analizado. De ellas, 616 se presentaron en la cámara baja y 237 en la alta. A pesar de la cantidad, la gran mayoría de ellas se queda pendiente. En cámara de diputados suman 593 en esa calidad, y en la de senadores, 233. De todas las iniciativas de ley o decreto presentadas, la cámara baja aprobó 14 y la alta 3.
Los principales temas que tocan las iniciativas de los Diputados están la política, la economía el comercio y la competitividad, y los impuestos y las finanzas públicas. Temas como la educación o el narcotráfico, quedan en séptimo y octavo lugar.
En el Senado, las iniciativas versan principalmente sobre Justicia y Estado de Derecho, Política y Economía. En último lugar se encuentran educación y cultura.
La unidad entre grupos parlamentarios
¿Cuál es en partido cuyos legisladores suelen votar siempre en el mismo sentido? ¿En cuál hay mayor disenso?
El 
Reporte Legislativo mide la unidad a partir de la cohesión que hay al interior de los grupos parlamentariospara votar iniciativas de ley, puntos de acuerdo y otros asuntos en un mismo sentido.

“Este indicador varía entre 33 y 100%. 33 significa la menor unidad posible; es decir, cuando un grupo parlamentario se divide en tres porciones idénticos y cada una vota cuando un grupo parlamentario se divide en tres porciones idénticas y cada una vota en sentido diferente (a favor, en contra o abstención). En contraste, 100%  significa que todos los miembros del grupo votan de manera idéntica”.
En resumen, en ambas cámaras hay una gran unidad. La de diputados tiene 95.5%, y el senado 92.%. Entre grupos parlamentarios, el más cohesionado es el de Nueva Alianza, y el menos, el del Partido del Trabajo.
En lo que respecta a la cámara de senadores, el PRI es el grupo con más cohesión, con 99.8%. El de menos es el PRD, con 91.9%.
¿Qué implicaciones tiene una alta cohesión en el poder legislativo? Luis Carlos Ugalde considera que tiene impactos tanto positivos como negativos. Por un lado, la cohesión facilita la toma de decisiones y significa menor tiempo de negociación; pero por otro lado, un solo liderazgo fuerte en un grupo parlamentario puede ser suficiente para bloquear reformas.
 Asistencia, presencia y votaciones
Hay parlamentarios que asisten a las sesiones, pero rara vez votan. Hay otros que tienen inasistencias justificadas y que al final, no cuentan como ausencias de la sesión.
La laxitud en la medición de asistencias e inasistencias da lugar a cifras que dan una aproximación inexacta a la presencia o ausencia física de los legisladores en las Cámaras, por tanto, en el Reporte Legislativo hay tres indicadores: asistencia, presencia y participación en las votaciones.
Entre los diputados, el grupo parlamentario del Partido Nueva Alianza es el que tiene más asistencias, pero el líder en presencia física de sus legisladores, es el del Partido del Trabajo que, igualmente, es el que más participaen las votaciones. En conjunto, en esta Cámara sólo 75% de los legisladores participan en las votaciones; lo que implica que un tercio del total está ausente de la toma de decisiones.
El grupo parlamentario que más inasistencias tiene es el de Convergencia; y los legisladores sin partido son los que están más ausentes y que menos participan en las votaciones.
En el senado, en contraste, son los legisladores sin partido los que más participan en las votaciones, y los que menos, los del Partido Nueva Alianza.
Entonces… ¿el Legislativo trabaja o no trabaja?
“Lo que tenemos es un  poder legislativo muy activista”, dice Ugalde. En el Poder Legislativo se usa la tribuna con fines políticos, pero el desahogo de asuntos de primordial importancia para el país, es muy bajo y, por tanto, se procesan poco los temas de la agenda legislativa.
Por tanto, es importante abatir el rezago del Congreso en su responsabilidad para rendir cuentas de su desempeño.
Hoy
 el Congreso es una voz autónoma que define el contenido de las leyes y las políticas en todos los ámbitos de la vida ámbitos de la vida nacional y que ejerce un contrapeso cada vez mayor sobre el Ejecutivo, pero carece de contrapesos ciudadanos que lo supervisen”, puntualiza el Reporte Legislativo, cuyo segundo número se presentará la próxima semana.

jueves, 16 de febrero de 2012

Constitución y coaliciones legislativas

Es hora de cambiar la Carta Magna para ordenar al poder. No se pude dejar al garete un tema tan delicado como la representatividad
Leo Zuckermann       

Nuestro sistema político presidencialista dificulta la formación de coaliciones legislativas al haber dos o tres partidos con similar fuerza. Por ello, desde hace tiempo, muchos hemos insistido en la urgencia de reestructurar las instituciones políticas para fomentar la cooperación en las Cámaras. Este es uno de los retos más importantes para consolidar la democracia e implica reformar la Constitución ayer celebrada.
En primer lugar están los Artículos 52, 53, 54 y 56, que imponen las reglas para conformar la Cámara de Diputados y Senadores. La primera tiene un total de 500, 300 de los cuales representan distritos y son elegidos por mayoría relativa y 200 que se eligen por representación proporcional en cinco circunscripciones. La segunda tiene 128, 64 que representan a las 32 entidades federativas y son elegidos por mayoría relativa, otros 32 que son de la primera minoría de cada entidad y 32 de representación proporcional de una sola circunscripción plurinominal. Este sistema tan mezclado como complicado es producto de las largas negociaciones entre el PRI y la oposición para ir democratizando al país. El resultado es un verdadero menjurje que conduce a la fragmentación del poder: dos o más partidos sin mayoría y con similar fuerza, lo cual obstaculiza la posibilidad de formar coaliciones gubernamentales estables.
Los artículos 65 y 66 de la Constitución definen los periodos ordinarios del Congreso de la Unión. Son dos: del primero de septiembre al 15 de diciembre (tres meses y medio) y del primero de febrero al 30 de abril (tres meses). Es decir, en condiciones normales, los congresistas tienen seis meses y medio para diseñar, discutir, modificar y aprobar las leyes del país. La Constitución establece que lo “ordinario” desde el punto de vista legislativo sea un trabajo correspondiente a un poco más de la mitad del año. Por supuesto, esto nunca se cumple y se invoca a lo extraordinario, de acuerdo con lo contemplado en el Artículo 67. En las épocas del presidencialismo imperial, el Ejecutivo convocaba a periodos extraordinarios a diestra y siniestra para aprobar las iniciativas que expeditamente eran aprobadas sin modificar una coma. Hoy día, la realidad es que el Legislativo cambia todo, hasta las comas, lo cual hace que se agote el tiempo y se recurra a las convocatorias extraordinarias. Además, con la presión del tiempo encima, se forman coaliciones que engendran leyes defectuosas. ¿No sería hora de asumir que lo extraordinario ya es más bien ordinario e incrementar los periodos contenidos en el 65 y 66? Esto ordenaría aunque sea un poco los trabajos del Poder Legislativo, que comienzan a ser estúpidamente maratónicos. Además, se daría más tiempo a la negociación política, lo cual podría elevar las posibilidades de formar coaliciones más lógicas que produjeran leyes menos esperpénticas.
Finalmente está el Artículo 59, que prohíbe la reelección consecutiva de diputados y senadores federales. Esta cláusula condena al Legislativo a tener escasa experiencia y profesionalismo. Más aún, como los legisladores no pueden reelegirse, saben que su siguiente chamba depende de alguien que tenga influencia para colocarlos en un siguiente puesto. De ahí que se sometan al punto de reverencia a los líderes partidistas (“partidocracia”), a los coordinadores de las fracciones (“coordinacracia”) o a los gobernadores de sus estados (“provinciacracia”). Los legisladores no tienen incentivos para romper con sus distintos grupos parlamentarios y llegar a arreglos individuales en la formación de coaliciones ad hoc. Una vez más, se merma la posibilidad de formar una coalición gobernante estable.
Es hora de cambiar la Constitución para ordenar al poder. No se pude dejar al garete un tema tan delicado como la representatividad y gobernabilidad del país. La celebración del cinco de febrero no puede ser nada más retórica como en el antiguo régimen. Hoy obliga también a la reflexión de qué tanto está sirviendo una ley fundamental que ha sido tantas veces parchada.