lunes, 28 de noviembre de 2011

México, tercer lugar en pornografía infantil: IFAI

Por:MarianaEscobedo

México.- Lanzan "10 consejos útiles para el uso de internet" con el fin de que los niños aprendan a protegerse.

"La mitad de los delitos cibernéticos están relacionados con la pornografía infantil", reveló Sigrid Arzt, comisionada del Instituto Federal de Acceso a la Información, IFAI.
 

La cifra exhibe la voracidad con la que se consumen estos videos y materiales audiovisuales en la red, por tal motivo el IFAI y la SEP lanzaron, en conjunto, el cartel denominado "10 consejos útiles para el uso de Internet", como parte de sus estrategias en materia de protección de datos y prevención de riesgos entre los menores de edad.

En entrevista, la comisionada del IFAI pidió a los padres de familia y a las autoridades escolares seguir las recomendaciones necesarias para mitigar los riesgos y alertar a la población estudiantil ya que la pornografía infantil es la principal amenaza que enfrenta este sector en Internet.

La comisionada recordó que los transgresores de la ley consiguen información proporcionada, las más de las veces, por los propios niños que derivan en la comisión de delitos graves como el secuestro, la trata de personas o la explotación sexual, mismos que colocaron a México en el tercer lugar a nivel mundial en crímenes cibernéticos.
 

Ante este escenario, dijo, el IFAI y la SEP aplican una estrategia con base en la promoción de una política educativa, tanto informativa como formativa, para que los menores aprendan a protegerse mientras navegan por Internet y hacen uso de las redes sociales.
 

Según datos del IFAI, entre abril del 2008 a noviembre del 2011, la policía cibernética atendió 5 mil 582 denuncias de pornografía infantil en los que se vieron involucrados los menores sin tener conocimiento. En suma, 50 por ciento de los delitos cibernéticos están relacionados con la pornografía infantil.

"La medida más importante es esa, toda vez que son los propios internautas quienes deben tomar en sus manos la responsabilidad de protegerse a sí mismos, pues si no hacen un uso responsable de la tecnología, pierden sobre su derecho a la privacidad", aseguró Arzt.

Por lo pronto, el IFAI y la SEP acordaron llevar a cabo acciones adicionales, la distribución de más de 200 mil copias del cartel en escuelas primarias y secundarias de todo el país, así como la creación de una Guía Interactiva y la liberación del portal "Protección de Datos en los Centros Escolares", misma que estará disponible en la dirección electrónica http://www.datospersonales.sep.gob.mx

Los 10 consejos útiles para el uso de Internet son:

1.- Piensa antes de publicar. Todo lo que escribas en la red puede permanecer al alcance de otros, aún cuando lo borres: datos, información, ideas, fotografías.

2.- Mantén secreta tu contraseña. No se la digas a nadie. Inventa una que sea difícil de adivinar, pero fácil de recordar. No utilices tu nombre ni tu fecha de nacimiento.

3.- Cuida tu imagen y la de los demás. No subas fotos tuyas o de otros de las que después te puedas arrepentir. Una vez en Internet su difusión es incontrolable. Su publicación puede dañar a alguien.

4.- Verifica qué saben de ti. Busca tu nombre en internet y verifica qué información aparece de ti.

5.- Cierra tu sesión. Si te conectas en una computadora que no es la tuya, siempre cierra tu cuenta para que otros no tengan acceso a tu información o se hagan pasar por ti.

6.- Respeta a los demás. Tú eres responsable de lo que publicas. Cuida las palabras que pones en los foros y redes sociales. No hagas lo que no quieras que te hagan.

7.- Usa un apodoo alias. Así te proteges y sólo tus amigos y familiares sabrán que eres tú.

8.- No digas todo de ti. Da la mínima información posible. No te expongas ni expongas a los tuyos.

9.- Asegura y cuida tus cuentas. Decide qué información es conveniente publicar y compartir en las redes sociales, así como quiénes pueden acceder a ellas.

10.- Crea varios e-mails. Puedes tener uno para los amigos, otro para juegos y redes sociales, etc

jueves, 9 de junio de 2011

Para un minuto por no más sangre.

Para un minuto por no más sangre.
Genaro Góngora Pimentel.
La Silla Rota.
09    JUN    2011
En México, el crimen organizado no sólo ha impuesto violencia y muerte a los partícipes de la trama delictiva, pues ha llevado más allá su actividad, al hacer presa del miedo a las familias mexicanas.


La sociedad se ha vuelto espectadora del debilitamiento de las autoridades, pues ante ésta se ha develado la inseguridad que ha llevado a visualizar la débil presencia de un Estado de Derecho en nuestro país.

La exposición de violencia ha provocado una metástasis de inseguridad al parecer los actos provenientes de la delincuencia como ejercidos por un poder implacable, que frustra y derrota a la comunidad.

El problema de la inseguridad afecta a todos los sectores sociales, y está produciendo un efecto nocivo de umbrales impenetrables, que impide la existencia de las condiciones necesarias para el ejercicio de todos los derechos y libertades que reconoce la constitución a todas las personas que habitan en territorio nacional, lo cual, constituye uno de los elementos cardinales del orden público.

Se ha hecho visible que la amenaza que implica el crimen organizado, ha cumplido su cometido, pues la sociedad tiene miedo y, desafortunadamente, esto ha llevado a que muchos mexicanos abandonen su domicilio, en busca de protección, ya que las autoridades no han sido debidamente preparadas para la llamada guerra contra el crimen organizado, de la que hay que decir, no ha sido acuñada por las autoridades mexicanas, sino por las de nuestro vecino país del norte, pues en 1969 en la administración de Richard Nixon etiquetó como “War on Drugs” para definir una política que ese país terminó exportando a todo el mundo, de lo que hay que resaltar que no han sido los mismos resultados que han obtenido las autoridades mexicanas.

Ya que los asesinatos y desapariciones de ciudadanos son comunes, pero también es común que no haya castigo para los responsables —la norma es la impunidad—; pero no termina ahí el problema, pues la falta de procesamientos exitosos es producto de una combinación de factores, tales como un sistema de justicia sobrecargado, la corrupción y la falta de preparación de policías y la falta de autonomía de los encargados de perseguir los delitos, sí, me refiero al Ministerio Público.

Para nadie es desconocido que el contexto que permite a la delincuencia cristalizarse en una sociedad, tiene como base aquellos Estados ausentes y debilitados por el poder corruptor de las organizaciones criminales, lo que ha sucedido en nuestro país, y no se ha podido corregir, lo que ocasiona que la sociedad viva sin garantías de seguridad personal.

La progresiva violencia en que se ha sumergido México, muestra que las autoridades han perdido la lucha en los temas que rodean el crimen organizado, y a pesar de ello no replantean la forma de combatirla, orientando estrategias paralelas a su combate, con miras a garantizar a los ciudadanos el derecho constitucional de la seguridad personal.

La experiencia internacional y, sobre todo, la experiencia del pueblo colombiano lleva a pensar que el Estado Mexicano debe enfocar su atención a la protección de los ciudadanos, porque la violencia, el miedo y la impunidad criminal son un elemento indefectible para socavar los derechos humanos, lo que pone en riesgo la estabilidad de la sociedad mexicana.
La falta de resultados de las autoridades en la guerra contra las organizaciones criminales, debilitan a la sociedad que es objeto de asedio por parte de la delincuencia, y para las organizaciones criminales el fracaso de las autoridades es su mayor impulso y estímulo para continuar con su opresión violenta. 
Genaro Góngora Pimentel: Es ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que presidió de 1999 a 2002. Es doctor en derecho por la UNAM, donde ha sido docente por más de 30 años, en la Facultad de Derecho, así como en la Universidad Anáhuac y en el Instituto de Especialización del Poder Judicial Federal. Tiene vasta obra escrita en materia constitucional y de amparo, tales como "La lucha por el amparo fiscal", "Crimen Organizado" y otros. Actualmente también participa en la Fundación Encuentro, que apuntala a Andrés Manuel López Obrador con vistas a las elecciones presidenciales de 2012.

miércoles, 8 de junio de 2011

Al fin que no es mío.

Al fin que no es mío
Maite Azuela
07   de junio de 2011
La Silla Rota
El vínculo que se genera con los objetos materiales y los espacios de la vida diaria debe determinar en gran medida nuestra percepción sobre lo propio y lo ajeno. De algún modo cuidamos lo que nos pertenece y procuramos mantener limpio el espacio propio en que nos movemos. Hasta entre hermanos infantes, es inevitable el jaloneo arrebatado por un juguete, por el espacio en el sillón frente al televisor o por poder asomar las narices en la ventana durante algún trayecto en auto.

Pero con el patrimonio que no es nuestro, muchos nos permitimos desde la indiferencia hasta la falta de respeto. En sociedades como las nuestras, con un sentido de pertenencia tan acotado, el eterno intento por distinguir entre lo público y lo privado raspa con la inevitable disyuntiva en la que de un lado está lo que afecta al individuo y en el lado opuesto lo que le tiene sin cuidado. La i griega se hace compleja cuando en la vida diaria nos enfrentamos a decisiones tan sencillas como agacharnos a levantar basura que nosotros no generamos en una playa o una banqueta. Cuando optamos por no registrar los ingresos del negocio y le ofrecemos al cliente la opción de no presentar factura, cuando toleramos el uso privado de los espacios que son de todos. De cada opción me viene a la mente algún ejemplo reciente. Caminando en la calle de amores en la esquina con el Eje 6 un hombre aventó a la banqueta los restos de una torta hechos bola en una servilleta y su botella de refresco, todavía con un traguito. Le solicité que los levantara y los pusiera en algún basurero y me contestó que la calle no era mi casa, tres días después en la playa de Majahual le pregunté a una mesera porqué la playa estaba repleta de desechos, a lo que me contestó que como no se define a qué municipio corresponde Majahual, no cuentan con servicios municipales de limpieza. Hace unos días escuché a un amigo arquitecto hablar con su socio para cerrar la entrega de una remodelación, para lo que insistió que si el cliente no pedía factura, le reducían los costos.

Nadie es responsable de lo que no le pertenece. Entre las múltiples consecuencias podemos identificar al menos tres: 1) No hay reacción por pérdida. Si los senadores toman recursos para subvenciones y los distribuyen discrecionalmente, casi nadie se indigna. Tenemos una nota de primera plana del día de ayer en el Universal, que en la que el encabezado informa que “Secretarios de Estado, ministros de la Corte, senadores y diputados cuentan con seguros médicos y de vida, además de apoyos para transporte, con lo que sus ingresos anuales alcanzan entre 2 millones y casi 4 millones de pesos”. Notas como estas llenan los diarios año con año y sigue sucediendo. La asignación abusiva e injustificada de nuestros funcionarios para garantizarse sueldos y prestaciones privilegiadas, no provoca ningún arrebato social. 2) La contribución no se ve como una aportación para beneficio propio. Casi nadie de los que pagan impuestos conscientemente, es decir realizando un trámite adicional que no sea el acto automático de pagar un bien o un servicio, siente gozo alguno por sumar a los recursos y espacios colectivos. Normalmente nos asecha ese pensamiento incómodo sobre el uso abusivo que hacen los funcionarios con los recursos públicos. Como si el dinero otorgado fuera dinero perdido, pero el que no se entrega a las arcas de la nación, fuera un patrimonio que todavía puede salvaguardarse de caer en lo ajeno. 3) Muchos de los que tienen poder sobre el destino de lo público no encuentran en su justa distribución un beneficio propio. Todos los que deciden hacer crecer sus privilegios a costa de invertirlos en la redistribución de beneficios. Es porque nunca han sentido que el valor de esos recursos colectivos es un bien que también les corresponde, y porque cuando hay que darles cause privado, no se percatan de que se hacen fraude a sí mismos.

Una de las experiencias personales  más frescas sobre la desvinculación que tenemos con lo público, es un encuentro que tuve con unos treinta emprendedores jóvenes de Michoacán a quienes les pedí que me enlistaran espacios o recursos del estado que sintieran que fueran suyos. Todos contestaron que no había en realidad nada que sintieran propio. Con esfuerzos dijeron que las tradiciones y las artesanías.

Entre las múltiples tareas que nos esperan como mexicanos, tenemos la de recrear un sentido de pertenencia vinculado al valor de lo colectivo. La banqueta es mía, las subvenciones son mías, las escuelas públicas son mías, los ingresos de Pemex son míos, la plaza es mía, las leyes son mías, los juzgados son míos, los árboles son míos, los museos son míos, los partidos políticos son míos, las cebras peatonales son mías, los monumentos son míos, las playas son mías, las montañas, el agua, la luz, los desiertos… México es mío.

Goza alta burocracia prestaciones de lujo

6 de junio de 2011

José Manuel Arteaga y Andrea Merlos

El Universal

Secretarios de Estado, ministros de la Suprema Corte, senadores y diputados cuentan con prestaciones de privilegio que van desde seguros médicos y de vida hasta apoyos para transporte con lo que sus ingresos anuales alcanzan entre 2 millones y casi 4 millones de pesos


Salarios, prestaciones, gratificaciones y bonos de la burbuja de funcionarios en el poder son cada día más onerosas.
Con recursos públicos y con normatividad en mano, se les pagan pólizas médicas de primer nivel, seguros de vida millonarios, apoyos para transporte carretero, aéreo, despensa, gasolina, comidas y hasta las canastas navideñas.
En un recuento, con base en cifras del Diario Oficial de la Federación (DOF), se revela que desde el Presidente de la República, secretarios de Estado, diputados, senadores y hasta los ministros de la Corte firman recibos llenos de prestaciones privilegiadas que los hace acumular millones de pesos.
Por ejemplo, los ministros reciben anualmente 3 millones 808 mil 918 pesos, los diputados casi 2 millones de pesos, y los integrantes del gabinete casi 3 millones de pesos.
Dependencias federales
Los secretarios de Estado son hombres y mujeres privilegiados: a sus percepciones mensuales se suman seguros, ayudas económicas para gasolina y automóvil, entre otras.
Según el “Manual de Percepciones de los servidores públicos de las dependencias y entidades de la administración pública federal”, para 2011 los encargados de una secretaría de Estado reciben, sólo por salario, 205 mil 122 pesos mes con mes; al año, habrían percibido 2.46 millones de pesos.
De acuerdo con datos del DOF, los funcionarios tienen un salario bruto de 32 mil 813.14 pesos, más una compensación garantizada de 172 mil 308.91 pesos, lo que suman 205 mil 122 pesos, sin prestaciones adicionales a las establecidas.
Los secretarios tienen un seguro de vida por 1.3 millones de pesos, que resultan de multiplicar 40 veces su sueldo bruto.
La ley prevé que el gobierno pague hasta la prima de la póliza, en caso de utilizarse el seguro, expone Hacienda.
“Los seguros se otorgan con el fin de coadyuvar a la estabilidad económica, seguridad y bienestar de los servidores públicos”, detalla.
En el texto se explica que los integrantes del gabinete tienen a su disposición 5 mil 730 pesos mensuales para consumo de combustibles y lubricantes.
Un seguro de retiro de hasta 25 mil pesos y un seguro de gastos médicos mayores con una suma asegurada de al menos 333 salarios mínimos generales mensuales vigentes en el Distrito Federal, por alrededor de 500 mil pesos.
Tienen dos seguros adicionales: de responsabilidad civil y asistencia legal, y el de separación individualizada.
A todo lo anterior, se suma para los secretarios un aguinaldo de 40 días, y una indemnización por fallecimiento, independientemente del seguro de vida, por hasta cuatro meses de las percepciones, es decir, por más de 800 mil pesos.
Una de las prestaciones que saltan de entre las estipuladas en el DOF, es la del pago por uso, mantenimiento, desgaste y necesidades de los automóviles particulares de los funcionarios que usen para trabajar.
“Podrán optar por un apoyo económico para cubrir los gastos de mantenimiento, combustible, lubricantes, seguros y depreciación del vehículo que sea de su propiedad y utilice en el desempeño de sus funciones, siempre y cuando no cuenten con vehículos asignados por la dependencia o entidad.
Deberán presentar una solicitud firmada, y documentación que acredite la legal propiedad del vehículo.
“Se pagará 75% de automóviles por hasta 275 mil pesos. Los servidores públicos podrán solicitar que el apoyo económico que vienen recibiendo se les sustituya para otro vehículo que acrediten sea de su propiedad y que pretendan utilizarlo en el desempeño de sus funciones”, explica.
Ministros de lujo
Los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación tienen percepciones anuales por 3 millones 808 mil 918 pesos.
Sin embargo, a diferencia de la escala común de los salarios de los altos funcionarios, los ministros no han incrementado su sueldo en tres años.
Según el “Manual que Regula las Remuneraciones para los Servidores Públicos del Poder Judicial de la Federación” para el Ejercicio 2011, publicado en el DOF, cada ministro percibe un sueldo mensual básico de 175 mil 858 pesos, a lo que se suman percepciones nominales por 69 mil 77 pesos, lo que suma 244 mil 935 pesos.
Adicionalmente, los ministros tienen una prima vacacional anual de 58 mil pesos, un aguinaldo de 329 mil 898 pesos y un “pago por riesgo” de 481 mil 799 pesos por año. De este modo, el sueldo anualizado alcanza los 3 millones 808 mil 918 pesos.
El sueldo es el mismo para los 11 ministros, incluyendo al ministro presidente.
De acuerdo con lo publicado en el DOF para el año 2011, “las percepciones de los ministros, consejeros, magistrados de Sala Superior y Regionales no tendrán incremento”.
Los ministros de la Corte tienen los mismos seguros y prestaciones —el de vida, el de gastos médicos y el de retiro—, “cuya prima, así como las de su cónyuge e hijos o, en su caso, su concubina o concubinario o pareja del mismo sexo, en términos de las disposiciones aplicables, son cubiertas por las dependencias y entidades”, se explica en el documento.
Entre curules y escaños
En el Poder Legislativo, los senadores los diputados federales tienen una larga lista de prestaciones, muchas oficiales y otras más discrecionales, pero aún cuando se entregan bajo el consentimiento de los coordinadores parlamentarios, son legales pues dejan abiertas puertas para el manejo de más de 8 mil millones de pesos cada año.
Son 128 senadores que perciben una dieta mensual de 121 mil 900 pesos, a la que se suman prestaciones garantizadas para su trabajo legislativo por 263 mil 337 pesos por igual para todos.
Por norma reciben aguinaldos de 40 días equivalentes a más de 150 mil pesos, y una gratificación de fin de año de casi 30 mil pesos, con base en datos del “Manual de Percepciones de los Senadores”, publicado este año en el DOF.
Los senadores se administran con sus líderes de bancadas que reciben anualmente subvenciones listas para utilizarse como mejor convenga.
En el caso de los 500 diputados, todos reciben en los primeros 10 días de cada mes una dieta base de 75 mil 631 pesos, más prestaciones para asistencia legislativa de 45 mil 786 pesos, y para Atención Ciudadana por 28 mil 722 pesos.
Estas dos partidas salariales sólo son verificadas en el Partido Acción Nacional, pues los obligan a presentar facturas de sus casas de atención en los distritos, o informes del trabajo que hacen.
Los diputados federales, al igual que los senadores de la República Mexicana, y que la esfera de funcionarios del Poder Ejecutivo y del Judicial tienen seguros de vida y médicos de muy amplia cobertura, pues en caso de que un legislador muera en un accidente aéreo hay una indemnización por arriba de los 5 millones de pesos.
Por representar a los estados, los legisladores reciben ocho boletos de avión en periodos de sesiones, y cuatro en receso, a quienes vivan a más de 300 kilómetros de distancia de la ciudad de México, mientras que a los que viven más cerca les depositan entre 3 mil pesos por vivir en la misma delegación de la sede, y hasta 10 mil pesos a quienes se trasladan a Querétaro, por ejemplo.

jueves, 2 de junio de 2011

Partidocracia y neoanulismo.

CONSTRUYAMOS JUNTOS UNA MEJOR SOCIEDAD.
Partidocracia y neoanulismo

La sociedad civil mexicana ha ganado varias batallas democráticas, pero va perdiendo la guerra contra los partidos políticos. 
Por: Agustín Basave, Director de Posgrado de la Universidad Iberoamericana 
EL UNIVERSAL
jueves 2 de junio de 2011.
Mala puntería. Cuando el movimiento del voto nulo detonó la energía social, por ejemplo, el tiro de inconformidad de los anulistas fue a dar en la periferia del blanco partidocrático. No los culpo. Los tiempos no les permitían exigir cambios a las reglas electorales, que no penalizan a los partidos por el abstencionismo o por los sufragios anulados. Si en un distrito de 250 mil electores 249 mil 994 de ellos anularan su voto pero tres votaran por el PRI, dos por el PAN y uno por el PRD, el candidato priísta se convertiría en diputado con todas las de la ley y su dirigencia, junto con la panista y la perredista, recibirían completo el subsidio del IFE, igual que si la votación efectiva hubiera sido del 100% del padrón. Por eso la protesta preocupó a los partidócratas, pero a fin de cuentas no logró acercarlos a la ciudadanía.
En España acaba de ocurrir algo similar con el 15-M. Los indignados tomaron las calles, dispararon un escopetazo petitorio al establishment español y acabaron beneficiando al Partido Popular. Un grupo de jóvenes de izquierda propició el triunfo de la derecha. No quiero decir que allá o acá se haya fracasado; el solo hecho de haber creado semejante masa crítica es un triunfo. Lo que digo es que debe darse el siguiente paso para obligar a los partidos a ser verdaderos instrumentos de la sociedad. En México, concretamente, el "anulismo" podría reorganizarse en las redes sociales para presionar por una agenda legislativa como la siguiente: 1) atar las prerrogativas a la participación electoral (menos votos, menos dinero para los partidos); 2) culminar la aprobación de la iniciativa ciudadana y las candidaturas independientes (y una reglamentación que las haga viables); 3) facilitar la creación de nuevos partidos (aumentando su rendición de cuentas para acabar con las franquicias familiares). Tres balas rasas. Se articularía un movimiento amplio, se negociaría el apoyo a una o varias bancadas partidarias a cambio de que legislen esta agenda en 2012 y si no cumplen se tomarían las plazas. 

Evitemos equívocos. Los partidos son indispensables en la democracia contemporánea, y no se trata de desaparecerlos sino de renovarlos o, si no tienen remedio, de crear otros. Y seamos precisos en la crítica: desprestigiar a las instituciones democráticas es abrirle el paso al autoritarismo. Despotricar no contra los partidos existentes o contra la forma en que funciona un Congreso, sino contra la existencia misma de partidos y congresos, pavimentó el camino a autócratas como Alberto Fujimori en Perú y Silvio Berlusconi en Italia. Nuestra democratización no está trunca porque tengamos políticos, sino porque la inmensa mayoría de los que tenemos brillan por su mezquindad y no se les cobra la factura. No hay transición sin generosidad, y ante la ausencia de liderazgos a la altura de los tiempos ha de ser la sociedad la que implante la democracia participativa, sustituya el partidarismo de juego suma cero por uno que ceda en aras de un nuevo régimen, incentive la movilidad de la clase (que no casta) política e impida que se vuelvan a presentar los impresentables. 

El poder, por su naturaleza, no es comedido: es expansivo. Tiende a ejercerse hasta el límite de lo contraproducente. No se minimiza el abuso de los poderosos reemplazándolos con ciudadanos que, si no cambiara el sistema, acabarían aislándose, retirándose o corrompiéndose. En este país urge encarecer el alejamiento social de las élites partidistas, crear las condiciones para que sea mayor el costo que el beneficio de las que solapan a los corruptos. Y para lograrlo es imperativo tener una ciudadanía activa, vigilante, que exija los cambios legales pertinentes y rechace a quienes los evadan. Si se ejerce la presión suficiente con los objetivos adecuados, la partidocracia va a ceder. No traga lumbre.

viernes, 13 de mayo de 2011

La hora de la política.

Construyamos juntos una mejor sociedad.
La hora de la política
Juan José Rodríguez Prats

En 1940, Efraín González Luna dijo una frase de gran actualidad: “La política es todo; todo desemboca en ella, no puede dejar de hacerse política. Lo que debemos definir en México es qué política debe hacerse y por quiénes”. La democracia, por ser el más ético de los sistemas, exige mayor calidad en los políticos. Al resolverse los conflictos en las instituciones que la misma democracia ha creado —como es el Congreso—, la templanza de los políticos, su carácter y su condición humana se perciben más al haber mayor transparencia, mayor comunicación y mayor difusión.
Las dictaduras cooptan o eliminan a sus adversarios, evitan la confrontación de ideas, prevalece la opacidad. Nuestra democracia, frágil y embrionaria, ha evidenciado un balance negativo de la clase política mexicana. En otras palabras, nuestro mayor déficit es político. No hemos estado a la altura de lo que el país demanda y eso ha generado una degradación de la política y, a su vez, el desaliento ciudadano.
Don Jesús Reyes Heroles señala que “tan difícil y peligroso es para una revolución eliminar usos y abusos del antiguo régimen, que tienden asimismo a prolongarse como desterrar usos y abusos que por naturaleza de las cosas se engendran durante su propio devenir”. El diagnóstico es certero: nuestra transición equivale a una revolución y se han juntado males de viejo cuño con desvíos recientes, como el inmenso poder, sin contrapesos, de los gobernadores que recuerdan las formas caciquiles supuestamente superadas.
¿Qué requiere una nueva política? Digamos con Perogrullo: otra clase de políticos. Y la responsabilidad es de todos: de los partidos  políticos para formarlos y de la ciudadanía para saber detectarlos y darles su apoyo. Desconfío de los textos y de las escuelas para formar líderes. Nelson Mandela tenía como aula una celda en la que ni siquiera podía extender los brazos. Los líderes surgen en condiciones totalmente disímbolas y en diferentes circunstancias. Hay que decir con tristeza que la historia de México, distorsionada por el oficialismo, nos ha transmitido una versión en bronce de nuestros personajes históricos que, con notables excepciones, se han derrumbado al paso del tiempo.
Creo que debemos iniciar por un discurso político diferente: auténtico, verosímil, verificable, accesible y congruente. Siempre hay forma de comunicarnos mediante la palabra, pero sólo a través de la cultura política podemos mejorar la relación político-ciudadano. En contra de lo que los romanos creían, no es necesario ser bueno para ser buen orador. Los mentirosos y los demagogos también llegan a convencer. Por eso los mexicanos debemos ver más allá de la mercadotecnia y detectar la manipulación para percibir la calidad de quienes pretenden alcanzar posiciones de poder.
Necesitamos una buena dosis de sentido común para precisar la agenda de los asuntos importantes y encontrar las coincidencias. Alfonso Reyes, en su Cartilla Moral, insistía en saber distinguir lo principal —en lo que se tiene que ser riguroso— de lo secundario —en lo que se puede condescender— y de lo trivial, en lo que ni siquiera hay que detenerse.
La política no solamente es el arte de lo posible, lo cual implica cierto conformismo. Es indispensable hacer posible lo necesario, lo cual conlleva, sin discusión alguna, dos ingredientes: honestidad y patriotismo, dos cualidades que pueden reflejar cierta ingenuidad, pero sin las cuales no puede haber buena política.
Todos los países que han logrado desarrollo y bienestar para la ciudadanía han sabido deslindar la economía de la mala política. He ahí otro requerimiento en las circunstancias actuales.
No hay atajos para mejorar nuestra democracia. Perseverancia ciudadana y responsabilidad política. En el núcleo, un inmenso arraigo en la conciencia de nuestros deberes. Una propuesta difícilmente realizable, pero es la única.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Así no se puede ganar ninguna guerra: Leo Zuckermann.

CONSTRUYAMOS JUNTOS UNA MEJOR SOCIEDAD.
Así no se puede ganar ninguna guerra
Muchos gobernantes, salvo algunas excepciones, realmente se han hecho guajes en este tema de la inseguridad. ¿Por qué? Porque les conviene.
Leo Zuckermann

Una guerra, lucha o combate (como quiera usted llamarle) en contra de un enemigo tan poderoso como el crimen organizado no se puede ganar si la clase política y la sociedad se encuentran divididas. Y es lo que está pasando en México.
El presidente Calderón se queja, un día sí y otro también, de que los gobernadores, presidentes municipales y legisladores no lo apoyan en su esfuerzo bélico. Se siente solo y tiene razón. Muchos gobernantes, salvo algunas excepciones, realmente se han hecho guajes en este tema de la inseguridad. ¿Por qué? Pues porque les conviene. Unos están coludidos con el crimen organizado. Otros prefieren soslayar un tema que tiene más costos que beneficios políticos. Les ha resultado más fácil utilizar la excusa de que se trata de crímenes relacionados con el narcotráfico que le corresponde resolver a la Federación. A estas alturas del sexenio es más que evidente que Calderón no cuenta con el apoyo de la clase política en esta guerra. Y así, en la soledad de Los Pinos, no se puede ganar ninguna lucha.
Pero también la sociedad está dividida en el tema de la violencia y la inseguridad. De hecho, cada vez se polariza más. Hoy no existe un consenso social de qué hacer frente a este flagelo. Unos siguen apoyando la estrategia gubernamental de descabezar a los cárteles del narcotráfico y enfrentarlos con toda la fuerza del Estado. Otros proponen dejar en paz el tema del narcotráfico y concentrarse en los crímenes que más agravian a la sociedad como el homicidio, el secuestro y la  extorsión. Hay quienes piden pactos con los delincuentes para supuestamente regresar a tiempos pasados donde el Estado controlaba al crimen organizado. No faltan los que piden combatir la descomposición del “tejido social” que, según ellos, es la base de la violencia. En suma, la sociedad mexicana está tan dividida como la clase política en su percepción de qué hacer. Y sin apoyo mayoritario y un mínimo consenso social, ningún gobierno puede ganar ninguna guerra.
Súmese que vienen las elecciones de 2012 donde se renovarán todos los poderes federales. Esto polarizará aún más las posturas de la clase política y sociedad. Inevitablemente vendrán alegatos de un lado y del otro. Subirá el tono. Ya lo estamos viendo. La semana pasada, el Presidente salió en la televisión a pedir con gran vehemencia “comprensión y apoyo” de la sociedad. De alguna forma se adelantó a las críticas que recibiría su administración en la Marcha por la Paz organizada por Javier Sicilia. ¿Y qué pasó en dicha manifestación? Cito la crónica de Julio Hernández López en su columna de La Jornada:
“Uno de los planteamientos de la movilización dominical más llamativos mediáticamente fue, por ejemplo, el de pedir la renuncia de Genaro García Luna, el turbio ejecutante mayor de las suertes de seguridad e inseguridad públicas que desde Los Pinos se tejen. Tal vez los cálculos gradualistas hayan llevado a centrar las protestas en un personaje indefendible y, sin duda, altamente responsable de la tragedia nacional. Pero, a fin de cuentas, el cineasta gore no se mueve por sí mismo ni está en el cargo por decisión propia: la responsabilidad jurídica, política e histórica de lo que ha sucedido en este tramo sangriento de la administración pública federal recae en Felipe Calderón Hinojosa. Una sonora muestra de esa convicción colectiva se produjo ayer mismo, cuando en la Plaza de la Constitución creció un coro tajantemente adverso al citado comandante Felipe. Apenas una letra establecía la diferencia de castigo que el tribunal público demandaba: Fuera, exigían unos. Muera, otros. A fin de cuentas, desde el propio templete se atemperó el reclamo y los ánimos justicieros fueron encaminados a la parcela de García Luna Productions[…]”
Leyó usted bien: había gente que gritaba “muera Calderón”. Otros, más recatados, sólo pedían que se “fuera”. A eso hemos llegado.
Y así, con tanta división en la clase política y sociedad, no se puede ganar ninguna guerra en ningún lado del mundo.

jueves, 7 de abril de 2011

Desterrar el odio.

Desterrar el odio
Por: ENRIQUE KRAUZE
A Javier Sicilia, que sólo conoce el amor. Amparada en el anonimato, la intolerancia política está muy presente en los correos electrónicos, los blogs y las redes sociales, tan prodigiosas por lo demás. Está en la política editorial de algunas publicaciones, en no pocos articulistas y en los comentarios a las noticias en línea. Ha estado siempre en el discurso de un sector de la derecha clerical y caracteriza también a una corriente radical de la izquierda. Está en los conciliábulos del Yunque y los marchistas de siempre. En tiempos recientes, la intolerancia ha descendido un escalón: se ha convertido en odio.
Me atrevo a sostener que el odio no ha sido el motor principal en nuestros conflictos históricos. La Independencia no estalló debido al odio sino al resentimiento criollo, que es distinto. Si bien la Reforma tuvo en el inicio un elemento de odio por parte de la Iglesia, mientras la sangre no llegó al río, permaneció acotado a ese ámbito. Los liberales y los conservadores no se odiaban, pero un solo hecho de sangre (la matanza de Tacubaya, el 11 de abril de 1858) borró de la escena a los moderados y marcó el ascenso de los jacobinos. A raíz de esos hechos, los versos de Ignacio Ramírez destilarían odio e Ignacio Manuel Altamirano pediría la ejecución de los curas.
Porfirio Díaz fue objeto de recelo, rechazo, coraje, molestia, hartazgo, todo lo que se quiera pero no particularmente de odio. Aunque Huerta concitó el odio de muchos por derramar la sangre de un justo, a las fuerzas revolucionarias que disputaron el poder tras su caída no las movía el odio, ni siquiera la intolerancia, sino razones de toda índole, algunas elevadas, otras deleznables. A veces, se iban "a la bola" porque sí, o -como Demetrio, el personaje de Los de abajo- por motivos que él mismo ha olvidado.
No creo que el reinado del PRI se haya caracterizado por el odio. Fue siempre autoritario, pero no encuentro odio en él ni en sus opositores de izquierda, cuyos agravios eran, al fin y al cabo, terrenales y seculares. Entre la derecha cristera y sinarquista y el régimen revolucionario sí se reeditó, por momentos, el odio teológico del siglo XIX, como genialmente expresó López Velarde: Católicos de Pedro el Ermitaño / y jacobinos de la época terciaria. / (Y se odian los unos a los otros con buena fe).
"El odio no ha nacido en mí", declaró ominosamente Díaz Ordaz el 1 de septiembre, como señal clara del odio paranoico que lo llevaría a cometer el crimen de Tlatelolco. Ese hecho de sangre dejó una estela de profunda indignación que llevó a muchos jóvenes a la desesperación y al Gobierno a la Guerra Sucia. Con todo, en las polémicas ideológicas de los ochenta y aun en el Neo zapatismo tampoco percibo odio. Los mexicanos -con todas nuestras diferencias- supimos enfrentar y sortear las sucesivas crisis sexenales con una tolerancia admirable y sin atisbos de odio.
Las cosas han cambiado mucho desde el año 2006. Hemos reincidido en los dos componentes históricos del odio: las querellas político-ideológicas (descendientes directas de las teológicas) y los ríos de sangre que han corrido y siguen corriendo por cuenta del crimen organizado. En el primer caso, el odio proviene directamente de la impugnación (injustificada, en mi opinión) que se hizo al resultado de aquellas elecciones. En el segundo, el odio proviene del rechazo a la actual política de seguridad. Ambos odios se dirigen contra el Gobierno pero también contra el vasto espectro que no comulga estrictamente con esas dos posiciones.
El odio es una pasión que daña y degrada sobre todo a quien lo siente. El odio es ciego, insondable, irracional, insaciable. Algo que compromete al alma entera. El odio es una forma extrema de la dependencia: vive fijo en su objeto. Por eso no crea, incendia. Y por eso importa desterrarlo de nuestra atmósfera moral. ¿Cómo?
En el caso del odio político-ideológico, la solución es extremadamente difícil, pero no imposible. Quienes lo ejercen (y padecen) tendrían que tender puentes de diálogo civilizado y respetuoso con quienes no piensan como ellos, con quienes no ven a México como un país dividido entre "puros" y "traidores". No bastan las abstractas declaraciones de amor. Tendrían que ponerlo en práctica con una propuesta de reconciliación nacional que llegue a las redes, a los blogs, a los sitios de Internet, a las páginas editoriales, a las mesas de redacción y a las conciencias.
Desterrar el odio generado por la violencia criminal es aún más difícil. Quienes impugnan la política de seguridad en su esencia (no sólo, como es mi caso, en su oportunidad y estrategia) han transferido hacia el Gobierno el repudio que debería dirigirse hacia los narcotraficantes (que son los verdaderos verdugos de esta historia). Ante la frustración, la impotencia, la tristeza que todos sentimos frente al poder del crimen sin rostro, muchos han buscado un responsable con rostro, un rostro a quién odiar, y lo encuentran en el Gobierno. Es comprensible, por cuanto el Gobierno debería ser el garante de la seguridad. Pero no es admisible diluir, relativizar u obviar la culpa originaria, la de los criminales.
Cegar en sus fuentes los ríos de sangre llevará mucho tiempo y una estrategia múltiple, complejísima y global. Pero aun en esa tarea, el odio (incluso hacia los criminales) es estéril. Toda nuestra atención debe centrarse en concebir ideas constructivas, inteligentes, novedosas para que en este país que alguna vez caracterizó la cortesía y la convivencia, el patriotismo y el amor (al terruño, a la Virgen, a la familia, a la bandera), se vuelva a respetar la vida humana.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Formas de cambiar nuestro mundo.


1. Haz un nuevo amigo. Conoce a alguien de una cultura diferente. Sólo a través de la comprensión mutua se puede desterrar de nuestras comunidades de la intolerancia.

2. Lee algo para alguien que no puede leer. Visita de una casa para ciegos y ábrele un nuevo mundo a otra persona.

3. Arregla los baches de tu calle o barrio.

4. Ayuda en el refugio de animales local. Los perros sin hogar necesitan dar un paseo y un poco de amor.

5. Averigua en tu biblioteca local si hay una hora de lectura de cuentos y ofrece leer durante la misma.
 

6. Ofrece ayudar a un vecino de edad avanzada que no puede conducir para hacer sus compras / tareas.
 

7. Organiza una jornada de limpieza de basura en tu área.
 

8. Consigue un grupo de personas que aporten cada uno un cuadro de tela para hacer una frazada para alguien necesitado.

9. Se voluntario en la estación de policía local o en la organización de tu Fé
 

10. Dona tus habilidades!
 

11. Si eres un constructor, ayuda a construir o mejorar la casa de alguien.
 

12. Ayuda a alguien para que su negocio se levante del piso.
 

13. Construye un sitio web para alguien que necesita uno, o para una causa que crees que necesita el apoyo.
 
14. Ayuda a alguien conseguir un trabajo. Prepara e imprime su CV para el/ella, o ayúdale a preparar sus habilidades para una entrevista.
 

15. Si eres abogado, haz un trabajo gratuito para una buena causa o persona, que lo necesite.
 

16. Escribe a tu concejal del área sobre un problema en el área que requiere atención, y que, a título personal, tu no puedes atender.
 

17. Patrocina a un grupo de alumnos para ir al teatro / zoo.
 
18. Toma contacto con las organizaciones locales de VIH y averigua cómo puedes ayudar. 

19. Ayuda en el hospicio local, los miembros del personal a menudo necesitan tanto apoyo como los pacientes.
 

20. Muchos enfermos terminales no tienen a nadie con quien hablar. Toma un poco de tiempo para charlar y llevar un poco de luz a sus vidas.

21. Habla con tus amigos y familiares sobre el VIH.
 

22. Toma la prueba del VIH y alienta a tu pareja a hacer lo mismo.
 

23. Lleva una bolsa llena de juguetes a un hospital local que tenga una sala para niños.
 

24. Lleva a los miembros más jóvenes de tu familia a dar un paseo por el parque.
 

25. Dona algunos suministros médicos a una clínica de la comunidad local.
 

26. Lleva a alguien que conoces, y que no se lo puede permitir, para que tenga un examen de ojos o un chequeo de sus dientes.
 

27. Haga algo por un grupo de apoyo de su preferencia.
 

28. Promueva una huerta comunal para estimular la alimentación saludable en su comunidad.
 

29. Dona una silla de ruedas o un perro guía, a alguien que lo necesite.
 

30. Organiza un paquete de alimentos y entrégalo a alguien que lo necesite.
 
31. Ofrece tiempo para ayudar en tu escuela local.

32. Hazte mentor de un escolar abandonado o algún estudiante en tu campo de especialización.
 

33. Sé el entrenador en una de las actividades extraescolares que ofrece la escuela. También puedes ser voluntario para entrenar en una actividad extraescolar que la escuela no ofrece.
 

34. Ofrece dar tutoría y clases de refuerzo en una asignatura escolar en que eres bueno.
 

35. Dona tu vieja computadora.
 

36. Ayuda a mantener los campos de deportes.
 

37. Ayuda a mejorar un salón de clases mediante la sustitución de ventanas rotas, puertas y lámparas.
 

38. Dona una bolsa de materiales de arte.
 

39. Enseña en una clase de alfabetización de adultos.
 

40. Ayuda a pintar los salones y edificios escolares.
 

41. Dona tus viejos libros de texto, o cualquier otro buen libro, a la biblioteca de la escuela.
 
42. Compra unas cuantas mantas, o toma los muebles y artículos de la casa que ya no usas y dáselos a alguien que los necesite. 

43. Limpia tu armario y dona la ropa que ya no usas, a alguien que lo necesita.
 

44. Prepara paquetes de alimentos para una familia necesitada.
 

45. Organiza una venta de pasteles, lavado de autos o venta de garaje para la caridad y dona las ganancias.
 

46. Para los más pobres entre los pobres, los zapatos pueden ser un lujo. No los guardes si no los vas a usar! Pásalos a otro!
 

47. Hágase voluntario en el comedor de beneficencia local.

48. Ayuda en un hogar de niños locales o en el orfanato.
 

49. Ayuda a los niños con sus estudios.
 

50. Organiza un juego amistoso de fútbol, o patrocina a los niños para ver un partido en el estadio local.
 

51. Hazte entrenador de un equipo deportivo y consigue nuevos amigos.
 

52. Dona material deportivo a un albergue para los niños.
 

53. Dona juguetes educativos y libros para un hogar de niños.
 

54. Pinta o repara la infraestructura en un orfanato o centro juvenil.
 

55. Hazte mentor de alguien. Toma un tiempo para escuchar lo que los niños tienen que decir y dales un buen consejo.
 
56. Si tocas un instrumento, visita la casa local de ancianos y pasa una hora tocando para los residentes y el personal. 

57. Conoce la historia de alguien mayor que tú. Con demasiada frecuencia la gente olvida que las personas mayores tienen una riqueza de experiencia y sabiduría y, que muy a menudo, tienen una historia interesante que contar.
 

58. Acompaña al supermercado a una persona de edad avanzada. Apreciará mucho tu compañía y ayuda.
 

59. Toma el perro de alguien para llevarlo a dar un paseo si es demasiado débil para hacerlo por sí mismo.
 

60. Corta el césped de alguien y ayúdale a arreglar las cosas alrededor de su casa.
 
61. Si no hay centros de reciclaje en tu área, pídele al concejal de tu área que gestione la instalación de uno. 

62. Dona árboles nativos para embellecer los barrios en las zonas más pobres.
 

63. Recoge periódicos viejos de una escuela / centro de la comunidad / hospital y llévalos a un centro de reciclaje.
 

64. Identificar los drenajes sin tapa en tu área e informa a las autoridades locales.
 

65. Organiza la comunidad, la escuela o la organización en que trabaja, para apagar todas las luces innecesarias y fuentes de alimentación por la noche y los fines de semana.
 

66. Aborda a la gente desordenada con la basura y ve si puedes convencerlos del valor de un entorno limpio.
 

67. Organiza la limpieza de tu parque local, río, playa, calle, plaza o campo de deportes con unos amigos. Nuestros niños tienen derecho a crecer en un ambiente limpio y saludable.