María Amparo Casar es licenciada en Sociología por la UNAM; maestra y
doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la University of Cambridge, King's
College; catedrática e investigadora del Departamento de Estudios Políticos del
CIDE; columnista en el diario Reforma; miembro de los comités editoriales de la
revista Nexos y el Fondo de Cultura Económica, y colaboradora en espacios de
análisis como el programa Primer Plano de Once TV México.
Van unas primeras reflexiones sobre los que creo que aprendimos de las
campañas y las elecciones del pasado 1º de julio.
De los partidos:
- Que todos estuvieron
dispuestos a violar las normas electorales que se dieron ellos mismos y
que el gen priista que predispone al uso y abuso de recursos públicos (o
privados) y prácticas clientelares no es exclusivo de su progenitor sino
que está inoculado en todos los partidos.
Del PRI:
- Que la unidad y alineación
del partido y el candidato junto con la fortaleza de las estructuras
territoriales son clave para la victoria. Claro, además del dinero.
Del PAN:
- Que sus divisiones internas
e ineficacia fueron mucho mayores que su vocación de poder
Del PRD (y Morena):
- Que son los receptores del voto anti-PRI pero
que todavía tienen que trabajar para ganarse la confianza del electorado
De los electores:
- Que el voto de castigo no
fue tanto contra el proyecto de los presidentes del PAN sino contra
ineficacia para concretarlo. Y digo que no tanto el proyecto porque la
plataforma y programa de gobierno que Peña Nieto y el PRI ofrecieron a la
ciudadanía guarda más similitudes que diferencias con los de los últimos
12 años. Quizá lo único que se espera del nuevo gobierno es mayor
eficacia.
- Que todavía no están
dispuestos a entregarle todos los fierros al presidente y se sienten más
cómodos con la pluralidad y los contrapesos que ella conlleva. ¡Por
suerte!
De la sociedad (incluido el
#YoSoy132, el movimiento de Sicilia, la Cumbre Ciudadana y los intelectuales
preguntones):
- Que es capaz de elevar la
deliberación pública y poner en aprietos a los candidatos
- Que la participación vale la
pena pero que si no se mantiene pasadas las elecciones de poco habrá
servido
De las reglas electorales:
- Que urge una nueva reforma
para hacer más equitativa la competencia; para tener mayores y mejores
instrumentos de fiscalización; para rediseñar la relación
medios-elecciones y para hacer menos costosas las elecciones. Durante el
2012 entre el IFE, el TEPJF, la FEPADE, los partidos y las
campañas se habrán gastado la friolera de 18 mil millones
de pesos. Esta cifra no incluye lo que se gastó en elecciones locales ni
contabiliza lo que habría costado el tiempo de radio y televisión otorgado
a los partidos y al IFE
Del IFE:
- Que es una institución
eficaz con una enorme capacidad para organizar elecciones, involucrar a
los ciudadanos, dar certeza en el proceso y resistir las presiones
políticas pero que le faltan instrumentos para monitorear y castigar con
oportunidad las conductas ilegales de los candidatos y partidos
De los medios de comunicación:
- Que tienen agenda, que
siguen teniendo un poder endiablado en los procesos electorales y que ese
poder deberá ser limitado y no precisamente a través del COFIPE sino a
través de una reforma en telecomunicaciones
- Que las redes sociales
importan pero que todavía no son determinantes
De la mayoría:
- Que vale la pena participar
porque el voto sí cuenta, se cuenta y se recuenta