jueves, 9 de junio de 2011

Para un minuto por no más sangre.

Para un minuto por no más sangre.
Genaro Góngora Pimentel.
La Silla Rota.
09    JUN    2011
En México, el crimen organizado no sólo ha impuesto violencia y muerte a los partícipes de la trama delictiva, pues ha llevado más allá su actividad, al hacer presa del miedo a las familias mexicanas.


La sociedad se ha vuelto espectadora del debilitamiento de las autoridades, pues ante ésta se ha develado la inseguridad que ha llevado a visualizar la débil presencia de un Estado de Derecho en nuestro país.

La exposición de violencia ha provocado una metástasis de inseguridad al parecer los actos provenientes de la delincuencia como ejercidos por un poder implacable, que frustra y derrota a la comunidad.

El problema de la inseguridad afecta a todos los sectores sociales, y está produciendo un efecto nocivo de umbrales impenetrables, que impide la existencia de las condiciones necesarias para el ejercicio de todos los derechos y libertades que reconoce la constitución a todas las personas que habitan en territorio nacional, lo cual, constituye uno de los elementos cardinales del orden público.

Se ha hecho visible que la amenaza que implica el crimen organizado, ha cumplido su cometido, pues la sociedad tiene miedo y, desafortunadamente, esto ha llevado a que muchos mexicanos abandonen su domicilio, en busca de protección, ya que las autoridades no han sido debidamente preparadas para la llamada guerra contra el crimen organizado, de la que hay que decir, no ha sido acuñada por las autoridades mexicanas, sino por las de nuestro vecino país del norte, pues en 1969 en la administración de Richard Nixon etiquetó como “War on Drugs” para definir una política que ese país terminó exportando a todo el mundo, de lo que hay que resaltar que no han sido los mismos resultados que han obtenido las autoridades mexicanas.

Ya que los asesinatos y desapariciones de ciudadanos son comunes, pero también es común que no haya castigo para los responsables —la norma es la impunidad—; pero no termina ahí el problema, pues la falta de procesamientos exitosos es producto de una combinación de factores, tales como un sistema de justicia sobrecargado, la corrupción y la falta de preparación de policías y la falta de autonomía de los encargados de perseguir los delitos, sí, me refiero al Ministerio Público.

Para nadie es desconocido que el contexto que permite a la delincuencia cristalizarse en una sociedad, tiene como base aquellos Estados ausentes y debilitados por el poder corruptor de las organizaciones criminales, lo que ha sucedido en nuestro país, y no se ha podido corregir, lo que ocasiona que la sociedad viva sin garantías de seguridad personal.

La progresiva violencia en que se ha sumergido México, muestra que las autoridades han perdido la lucha en los temas que rodean el crimen organizado, y a pesar de ello no replantean la forma de combatirla, orientando estrategias paralelas a su combate, con miras a garantizar a los ciudadanos el derecho constitucional de la seguridad personal.

La experiencia internacional y, sobre todo, la experiencia del pueblo colombiano lleva a pensar que el Estado Mexicano debe enfocar su atención a la protección de los ciudadanos, porque la violencia, el miedo y la impunidad criminal son un elemento indefectible para socavar los derechos humanos, lo que pone en riesgo la estabilidad de la sociedad mexicana.
La falta de resultados de las autoridades en la guerra contra las organizaciones criminales, debilitan a la sociedad que es objeto de asedio por parte de la delincuencia, y para las organizaciones criminales el fracaso de las autoridades es su mayor impulso y estímulo para continuar con su opresión violenta. 
Genaro Góngora Pimentel: Es ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que presidió de 1999 a 2002. Es doctor en derecho por la UNAM, donde ha sido docente por más de 30 años, en la Facultad de Derecho, así como en la Universidad Anáhuac y en el Instituto de Especialización del Poder Judicial Federal. Tiene vasta obra escrita en materia constitucional y de amparo, tales como "La lucha por el amparo fiscal", "Crimen Organizado" y otros. Actualmente también participa en la Fundación Encuentro, que apuntala a Andrés Manuel López Obrador con vistas a las elecciones presidenciales de 2012.

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