DUDA RAZONABLE. Carlos
Puig
2012-05-05 •
Durante los varios
años que trabajé en Estados Unidos, cubrí una docena de elecciones:
municipales, estatales, federales, presidenciales.
Nunca. En ninguna
de ellas, me enteré de cómo se llamaba, o dónde era la oficina, o quiénes
trabajaban en el órgano responsable de organizar cada una de esas elecciones.
Las elecciones se
trataban de los partidos, los candidatos, lo que proponían, sus estrategias y
tácticas, sus movilizaciones y mítines.
Las reglas son
claras, no demasiado complicadas, las impugnaciones se resuelven en tribunales
comunes y corrientes. El centro de la elección es… la elección.
Revisé ayer en la
prensa nacional a los moneros y me encuentro que, al menos ayer, el personaje
que más se repite es Leonardo Valdés Zurita, el consejero presidente del
Instituto Federal Electoral.
¿Cómo es que el
hombre que representa al instituto organizador de la elección se convierte en
el personaje político de la temporada?
Acaso estamos
acercándonos peligrosamente al escenario de hace seis años, cuando la ira de
los perdedores de la elección encontró buen chivo expiatorio en el presidente
consejero del IFE.
El árbitro en el
centro.
A este Consejo
General todo se le ha juntado:
Una ley que acumula
facultades y responsabilidades —excesivas, algunas absurdas— en una institución
diseñada originalmente para otra cosa.
La abierta
confrontación de la industria de la radio y la televisión, molesta por una ley
que le quitó ingresos millonarios en tiempos electorales, y que ha preferido
hacer enemigo al instituto y no a los partidos que diseñaron y aprobaron la
reforma.
La ausencia de tres
consejeros por meses que atrasó cosas y cargó de chamba a algunos. Los tres
recién llegados no han tenido espacio para ninguna curva de aprendizaje de los
usos y costumbres de la institución.
Y por último,
partidos dispuestos a litigar frente al Consejo General hasta el último de los
detalles.
Esta semana es un
buen ejemplo.
El asunto eran los
debates.
La ley le impuso al
instituto organizarlos y producirlos.
Mañana se
estrenarán como realizadores de televisión. Y en la negociación de formato
terminaron cediendo a la voluntad de los políticos y, aunque usted no lo crea,
las preguntas que mañana se harán a los candidatos están seleccionadas por
miembros de las campañas o muy cercanos a ellas. Novateados.
Organizado el
debate, una de las televisoras decidió no transmitirlo.
¿A quién se culpó?
Al Instituto Federal Electoral.
Por una mezcla de
protagonismo de los consejeros y la mala voluntad de televisoras y partidos, el
asunto acabó en manos del instituto, que tuvo que negarse —como era lógico— a
exigir a la Secretaría de Gobernación que mandatara una cadena nacional.
Es decir: una ley
aprobada por los partidos nos dio solo dos debates y millones de spots. Los
miedos de los candidatos nos darán debates constreñidos. Una televisora se
niega a transmitirlos y ¿quién tiene la culpa de todo? El IFE.
Pero nadie la carga
la mano al instituto más que los partidos políticos, aprovechando la ley de
2008.
Ya he escrito en
esta columna de la inédita estrategia de los partidos de la izquierda, por
ejemplo, de cuestionar miles de designaciones de capacitadores electorales.
En estos días, la
Secretaría Ejecutiva del IFE ha entregado un informe sobre cómo han utilizado
los partidos la figura de la petición de “medidas cautelares” contra tal o cual
partido. El informe, que describe el laberíntico procedimiento para desahogar
cada una de estas quejas, dice: “Desde 2009, los partidos políticos han
recurrido a las medidas cautelares de una forma permanente y consuetudinaria
durante los procesos electorales y aun fuera de ellos. A la fecha de corte de
este informe, los partidos han solicitado, en conjunto, 103 medidas cautelares,
mientras que el IFE ha otorgado en 41 ocasiones la procedencia de las mismas.
Es decir, en 40 por ciento de los casos. El partido que más ha solicitado la
aplicación de medidas cautelares es Acción Nacional, en 42 ocasiones. El
Revolucionario Institucional lo ha hecho en 37 ocasiones y el de la Revolución
Democrática en 24.
“El partido que en
mayor medida ha logrado que la autoridad electoral adopte un mayor número de
medidas cautelares es el Revolucionario Institucional: con 17 cautelares
otorgadas. El PAN ha logrado suspender propaganda mediante cautelares en 14
ocasiones y el PRD, en 10”.
Otro ejemplo de
cómo la ley, los partidos que la aprobaron y los afectados por ella se unen
para cargar al IFE de chamba, responsabilidades y, al final, desgastarlo.
Hace un año, Héctor
Aguilar Camín escribió en estas páginas que el IFE parecía estar debilitado ante
la inmensa tarea que le tocaba.
Respondieron con
enjundia consejeros a rebatirlo. A debatir con él. A negar que eso fuera
cierto.
Cuando —un año
después— el personaje más importante de la quinta semana de campañas es el
árbitro, algo anda mal en nuestras elecciones.
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